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lunes, 15 de febrero de 2016

El Mausoleo



El Mausoleo
Las diez de la noche, Roger manejaba a través de la carretera nacional, reinaba una oscuridad espesa, las estrellas ofrecían la única luz del camino, la noche hablaba a través de sus sonidos del silencio, el horizonte era infinito, no había emisora de radio disponible, el próximo pueblo estaba a doscientos kilómetros de distancia. Roger pensaba parar en algún espacio de la carretera y terminar de pasar la noche, ya eran más de quince horas manejando continuamente.
 Recordó el motivo de su viaje y entristeció, sus ojos estaban a punto de soltar  lágrimas de dolor. Se preguntó porque llorar, ya era algo superado, incluso su viaje tenía el objetivo de liberarse de todo recuerdo, una nueva vida, un nuevo comienzo, ya estaba entrado en los cuarenta, creía tener su existencia hecha, pero la vida interpretó otra cosa.
 Tres años atrás, Roger estaba en su oficina, sus hijas, las gemelas, ya estaban en la universidad, las veía cuatro veces al año, en las fechas familiares, ya ellas estaban en el comienzo de su propio viaje de vida, él les dio el inicio, les dio la facilidad para su educación y un hogar estable. Adele, su esposa, veintidós años de matrimonio, juntos desde los estudios universitarios construyeron un hogar feliz, no tenía ojos ni mente para imaginarse un mundo sin ella, tuvo la suerte de pocos, conseguir a su otra mitad, en un mundo de más de un billón de habitantes, él la consiguió, su amor se mantuvo intacto desde que la conoció, su amor creció día a día, cualquier sacrificio en ese tiempo juntos, se convirtió en un placer solo por el hecho de estar con a ella, y luego la llegada de las gemelas terminó por dar la máxima felicidad a esa unión.
 —Doce de noviembre del año dos mil diez, una fecha marcada para siempre en mi mente, no sé porque fui a esa celebración, nunca iba, siempre de la oficina me dirigía a mi casa, fue un día extraño, mi socio me pidió que fuera por él, por primera vez en quince años no podía atender al cliente de turno, el fuerte de Harold siempre fue las relaciones publicas, él se encargó desde el inicio en mantener contento a los clientes, pero ese día no pudo, una llamada lo alejó de su rutina, su hija había tenido un accidente de tránsito, nada grave, pero estaba en el hospital en observación, llamé a Adele y le avise que llegaría tarde, que no me esperara para cenar, rutina que por primera vez rompíamos desde hace muchos años.
 Serían las dos de la madrugada, dejé a los clientes en su hotel y seguí en dirección a mi casa, nunca me había sentido tan cansado como hoy, quería acostarme y abrazar a mi esposa, no recuerdo una noche en todos estos años que no la tuviera entre mis brazos, sentía que la protegía, que nada podía hacerle daño mientras yo estuviera. Aparqué el auto, bajé mi maletín, esa noche tenía un frío particular, sentía que rozaba mis huesos. Un silencio tenebroso estaba presente. Nunca había llegado tan tarde solo a mi casa. Voy a tomar mis llaves, cuando observo la puerta entreabierta, entro y tomo un bate que siempre guardaba detrás de la cortina de la sala, toda la casa está en oscuras. Veo los muebles descolocados, el terror recorre mi alma, subo corriendo por las escaleras, —Adele, por favor contéstame, dime que estas bien. Llego a la puerta de nuestro cuarto y está abierta, me asomo y ahí estaba ella.
De regreso al camino…
 Roger no estaba decidido, si parar o seguir manejando, los ojos le transmitían un mensaje de cansancio al cuerpo, eran muchas horas manejando, quería ir lo más lejos posible, pero la mente lo mantenía cerca, esa sensación no lo dejaba parar. De pronto ve un vehículo en el camino, tenía las luces de emergencia, pasa al lado, baja la velocidad. Ve a una hermosa mujer, indefensa. —Un gran peligro para alguien así estar en un lugar como ese —pensó. Estaciona unos metros más adelante, y se acerca a la hermosa mujer.
—¿Algún problema? —pregunta
—Sí, sonó el motor y no quiso moverse más. —le responde sin demostrar temor, a pesar del sitio donde les tocó encontrarse.
—¿Puedo ver?, no soy mecánico pero lo básico lo manejo. —le indicó Roger
—Por favor, y gracias
—No se preocupe —le responde Roger mientras se dirige al vehículo.
 Intentó encenderlo, pero el auto no respondió; abrió el capó, movió el distribuidor, vio el encendido pero no encontró nada.
—No encuentro una falla común, debe ser algo más serio. ¿Quiere que llamemos a una grúa?
—Intenté hacerlo pero en esta carretera no hay cobertura. —recogiendo los hombros mientras emitía las palabras.
—Puedo llevarla si no le molesta.
—De verdad se lo agradezco, me da mucha pena, ¿en verdad no es mucha molestia?
—Para nada, le aseguro que no podría quedarme tranquilo al dejarla acá en esta soledad.
 Así toman camino, la hermosa mujer le indica cual es la dirección, unos cinco kilómetros más adelante había un cruce, la joven le indica que ese es el camino, lo tomaron y treinta minutos más tarde estaba llegando a la casa de la hermosa pero misteriosa mujer.
—Aquí vivo. —le indica la hermosa fémina.
—Es una hermosa casa. —asombrado por el lugar.
 Roger no salía de su sorpresa, era una mansión enorme, en medio de la nada, estaba todo en oscuridad, como si nadie estuviera esperando, un jardín perfectamente cuidado, a pesar de la penumbra se podía apreciar los arbustos podados con formas que no podía definir bien, pero que tenían aspecto humano, una fuente en el medio de un camino en forma circular que dirigía a la entrada de la mansión.
—Bueno, está en casa, deben estar preocupados por usted.
—Estoy muy agradecida, pero he sido una grosera, no le he preguntado ni siquiera su nombre.
—Roger, Roger Campbell.
—Mucho gusto Roger, mi nombre es Anastasia. Roger te ves cansado, cuantas horas tienes manejando.
—¿Se nota verdad?, más de quince horas.
—Por favor acepta mi hospitalidad y quédate a descansar, mañana me podrías ayudar con el vehículo.
—¿No sería mucha molestia? —le responde un poco apenado.
—Sería lo mínimo que podría ofrecerte luego de tu ayuda.
Roger internamente no podía estar más agradecido con el destino, hoy por lo menos parecía estar con él, después de estos tres años de sufrimiento, parecía abrirse un pequeño camino, en realidad no podía seguir conduciendo, estaba destruido, lo que necesitaba era descanso, y esta misteriosa mujer se lo está ofreciendo.
 Había amanecido, Roger se levanta, se dirige al baño en la habitación y ve una nota en la puerta, “Roger tuve que salir de urgencia, ya llamé al mecánico y fue a recoger el vehículo, en la cocina hay comida, por favor espera que llegue, me gustaría conversar contigo, puedes ir a la caballeriza y tomar un caballo, todos son dóciles y pasea por el bosque, es muy lindo el paisaje”.
 De momento lo tomó por sorpresa, sin embargo, no tenía apuro, contaba con un mes para establecerse en su nueva casa, y por dinero no tenía problema, iba a dirigir una nueva oficina y Harold manejaba el negocio, podía esperar, además aquella mujer le parecía misteriosa, y a la vez interesante, sentía que necesitaba un poco de paz o perdería la cordura.

Tres años atrás…
Aquel momento nunca iba a desaparecer de su mente, su mujer completamente bañada en sangre, sin ropa, tirada en la cama, su mente quedó en el limbo, no oía, no sentía, solo veía un cuadro que marcaría su vida, la abrazó, le pidió perdón, en eso un ruido, abajo, algo cayó en el piso, el dolor se convirtió en odio, bajó por las escaleras como si estas no existieran, vio hacia la cocina y luego a la sala, y ahí estaba, el ser que destruyó su vida, era un sujeto grande, de un metro noventa aproximadamente, en su mano tenía el cuchillo con el cual había quitado la vida a su amada, su mirada transmitía locura, pero esa noche solo una persona iba a quedar viva, y su mente no podía pensar otra cosa que no fuera matar a quien mató su presente, y así debería ser, el asesino se abalanzó sobre Roger, este con toda la fuerza que su cuerpo acumuló por el odio a aquel hombre, le atinó un golpe brutal con el bate en la cabeza, no hubo que hacer más, el cráneo se hundió, muerte instantánea, los cuarenta golpes después, fueron solo desahogo. Tan brutal fue la muerte de Adele que el fiscal no formuló cargos, defensa propia en asalto agravado.

De vuelta al presente…
La mansión era muy hermosa, muebles clásicos, una chimenea enorme en el salón, escaleras con pasamanos de madera, todo completamente limpio, la cocina era inmensa, tenía todos los alimentos posibles. Los baños con perfecto acabado, toda la decoración era colonial, los muebles eran de mismo estilo.
 Pero lo extraño es que no había nadie, no entendía como esa enorme casa podía mantenerse así solo con una persona habitándola, calculaba que contaba con más de veinte habitaciones. —Seguro hoy era día libre o las personas deben trabajar por día pago, en estos días se usaba mucho para bajar costos, lo cierto que era una hermosa mansión —pensó.
 Tomó un caballo y cabalgó por el bosque, tenía vegetación muy espesa, era un lugar muy silencioso, solo la brisa emitía un sonido que se sentía en la piel. El camino era pedregoso, en un instante la vegetación le dio paso a un gran claro, era un pequeño cementerio, había unas quince tumbas, todas bien cuidadas. Más adelante un mausoleo con cadena y candado, muy tétrico, contractaba con las tumbas, era lúgubre, siguió cabalgando, había recorrido mucho. —Mejor era volver —se dijo. El tiempo había pasado y podía tomarlo la noche.
 Llegó a eso de las seis de la tarde, ya la noche estaba por arribar, entró en la mansión, ella no había llegado. Subió a la habitación, fue a tomar un baño, se sintió relajado. Tomó una siesta, cayó en la cama con un sueño que lo dominó al instante.
 Roger se despertó con sobresalto, no sabía cuántas horas habían pasado, se vistió y salió del cuarto, ve sola la casa y llama en voz alta a Anastasia , no obtiene respuesta, se encamina al final del pasillo, observa un cuarto diferente a los demás, se dirige y abre la puerta, en eso encuentra a una figura conocida, está de espaldas, no llevaba puesto
 nada, su cuerpo estaba desnudo. El queda congelado, nunca había visto una figura tan perfecta, su piel parecía de porcelana, su cabello húmedo colgaba a un lado de su cuello como una catarata dorada. Ella siente el sonido de sus pasos, voltea muy lento y lo ve, directo a los ojos, con una mirada llena de sensualidad, en ese momento Roger entra en razón y sale del cuarto, Ella lo llama, le dice que la espere un momento. Con premura se coloca la primera prenda de vestir que está a la mano, llega a la puerta del cuarto, se asoma, portaba un  pequeño camisón que al tras luz del cuarto deja a la vista su hermoso cuerpo.
—Roger, no te preocupes, ven pasa, ya estoy vestida, quisiera conversar contigo.
—En verdad disculpa, no quería…
—Tranquilo, se quién eres, ayer lo demostraste, no me sentí incomoda.
—Dime ¿qué te pareció la casa?
—La mansión es increíble, todo impecable, ¿cómo lo haces?, no veo servidumbre, hoy estuve solo todo el día.
—Ellos vienen, no todos los días, pero el tiempo suficiente para tener todo limpio.
—¿Vives aquí sola?
—Sí, desde hace tiempo. Y tú, cuéntame de ti. —Ya me siento en desventaja.
—No hay mucho que contar, salí de una ciudad donde tuve una vida y ahora voy a otro lugar a comenzar una nueva, en eso resumo mi vida.
—Déjame enseñarte algo. —le dice sin quitar la mirada penetrante de sus ojos.
 Se levanta de la cama donde estaban hablando y va hacia el tocador, no sin antes mostrar su sensual figura, era imposible no verla al tras luz, su cintura era como esculpida por los dioses, bajando y formando una silueta de guitarra que encendería a cualquier ser humano, luego al volver mostró sus senos, no podía quitar su vista de ellos, la pequeña prenda no dejaba nada a la imaginación, el encaje deja salir a la vista los pezones rosados, y la perfección de la forma sobre el satén blanco, hacía que ese pequeño paseo de un metro se hiciera eterno.
—Estas son las fotos de mi familia —Eran fotos antiguas, Roger imaginó que eran las fotos de sus ancestros, los pioneros que llegaron al país, llenos de ilusiones.
—Fue una familia numerosa, hoy solo quedo yo.
—Porque volvieron a su país, ¿Son irlandeses no?
—Exacto, ¿Cómo supiste?
—Vi el cementerio en el bosque, los escudos.
—¿Llegaste allá?, cabalgaste lejos. 
Si el tiempo pasó rápido.
—¿Y qué pasó que quedaste sola?
—Una historia larga, pero me gustaría bajar, se me apetece una copa de vino, ¿a ti no?
—Si por que no.
 Roger no podía apartar la vista de esa mujer tan sensual, ella iba delante de él, su caminar no hacía más que encender el deseo, su mirada apenas a reojo antes de bajar la escalera la hacía más misteriosa. Luego estando juntos en el salón ella sirvió la copas de vino, no hablaba, su cuerpo lo hacía por ella, no hacía falta palabras, él la tomó por la espalda, ella dejó caer las tiras de su vestido por los hombros dejando al desnudo su cuerpo, bebieron de sus fluidos, sus manos sintieron el calor de la piel, escalaron a lo alto de las colinas de sus cuerpos coronando su cima, luego se fusionaron en un movimiento unísono, repitiendo por más de una vez la aventura.
 Eran las doce del mediodía, Roger despierta en el cuarto de Anastasia , encontró una nota en la mesa de noche “Roger, tuve que salir, no quise despertarte, te dejé comida en la cocina, me hiciste muy feliz, espero verte esta noche” .Se levanta, va el baño se asea y come, luego decide ir a la biblioteca de la casa, entra y queda extasiado, debía haber por lo menos mil libros, y todos se veían muy antiguos pero a su vez conservados, pasea por entre la librería, consiguiendo los mejores escritores de un siglo atrás, joyas literarias, pensó el valor incalculable de toda esa colección, luego al sentarse en el escritorio encontró un libro, el título “Magia negra, la vida más allá de la muerte”, estaba abierto en el capítulo titulado “El despertar de las almas en el limbo”, le llamó la atención, leyó gran parte del capítulo, entendió la óptica del autor, sobre el deambular de las almas en la tierra sin saber que no pertenecen a ella, en busca de tener una vida y como el espacio entre la tierra y el limbo lo dictamina un demonio que quiere esa alma y no le permite regresar a una vida terrenal haciendo que esta sufra la pena eterna.
 Roger salió con intensión de recorrer los jardines de la mansión que  estaban impecables. No había paseado por ahí, el primer día fue al bosque y no se percató de ello, vio las formas tan perfectamente realizadas en los arbustos, como si formaran siluetas de hombres. Era un jardín amplio que se extendía hasta el inicio del bosque. Habían más de veinte figuras realizadas, con un impresionante realismo, si se alejaba a unos tres metros parecían estatuas realizadas por el mejor de los artesanos.
 Roger tomó una siesta, tuvo un sueño donde veía como el mausoleo que vio en el bosque abría sus puertas y salía de él una criatura horrible, esta se dirigió a una velocidad inimaginable a la Mansión, entró y tomó a Anastasia que estaba a su lado, llevándola al bosque. En ese momento se despertó inquieto, sudoroso, se calmó y pensó que la lectura lo afectó, vio por la ventana y se dio cuenta que era de noche, en ese preciso momento la puerta se abre y Anastasia entra completamente desnuda, se abalanza sobre él, le quita la camisa, lo besa con pasión, quita su ropa por completo, su boca va a lugares prohibidos, generando un placer extremo, él la toma de manera apasionada, la levanta y la lleva contra la pared, se introduce en su ser, el encuentro fue más allá de la normalidad, nunca hubo palabras, no había espacio para ellas, solo para la pasión desbordada.
 Se hacia las tres de la madrugada, Roger y Anastasia descansaban juntos luego de su encuentro pasional, un golpe seco despierta a Roger y se levanta, toca por el hombro a Anastasia y le dice que oyó un fuerte golpe en la entrada, le pidió que no se moviera y baja las escaleras a ver de dónde provenía el sonido, suena otro golpe fuerte esta vez dentro de la casa, cerca de la biblioteca, se arma de valor toma el atizador de la chimenea y se dirige por el pasillo. Cuando suena otro golpe ahora atrás cerca de las escaleras se imagina lo peor y corre en la dirección del sonido. Llega a la entrada y ve una criatura enorme, era algo ilógico estaba en frente del ser con el que había soñado. Este sujeto  con fuego en los ojos, cuernos en la frente, torso musculoso y piernas retorcidas como de un animal desconocido. Lo ve, quedando paralizado. El terrorífico monstruo  toma rumbo a la habitación de Anastasia, Roger grita desesperado: —Huye     —pero nada, no había respuesta. Luego ve como el ente la lleva cargada y toma dirección hacia el bosque. El corre desesperado, se acuerda de la escopeta colgada en la biblioteca,  se arma de valor y sale en busca de la bestia, toma un caballo. Necesita ser más rápido, él sabe dónde se dirige, —Seguro está en el mausoleo. Fue cabalgando a toda la velocidad que daba el animal, lo ve , está a unos pasos, tiene una sola oportunidad, le grita, el monstruo gira y Roger le descarga el arma en el rostro, El monstruo  suelta a Anastasia, Roger la toma entre sus brazos y la lleva cabalgando de vuelta a la mansión, sigue desmayada, al llegar a la casa, la lleva al cuarto, eran alrededor de las cinco de la mañana, va a la cocina y busca un vaso de agua, cuando retorna al cuarto, la ve , parada al lado de la cama, vestida con un traje blanco, viendo al horizonte por la ventana. ella voltea con lágrimas en los ojos, y le dice:
 —Debo contarte algo, Roger, hoy entendí , vi más allá de lo que siempre he visto, porque hoy pasó algo más de lo que siempre ha pasado.
—Que dices no entiendo —Vi su cara, sus facciones, el terror de revelar una verdad que seguro me haría mucho daño.
—Mi vida no es vida, yo pensaba que era normal, pero no, mi vida no es vida.
—No, no es así, si esa cosa te asechaba ya lo maté, no volverá a pasar.
—No Roger, él no me asechaba, el hacía que no perdiera la brújula, nosotros no tenemos futuro. Hace doscientos años, en esta casa hubo un asesinato, yo maté a mi marido, fui maldecida, cada diez años iba a volver sin memoria a ese camino e iba a conocer a un hombre débil de alma, el cual el oscuro quería apoderarse, yo iba a enamorarlo y luego de sentir el amor más grande por él iba a perderlo, la bestia vendría a buscarme para que el hombre de alma débil me siguiera al cementerio donde el oscuro tomará su alma y dejará su recuerdo en el jardín. Hoy tu cambiaste eso, te amé, y mi pena será mayor aun, ya que estas vivo y no te volveré a ver.
 En ese momento por la ventana entran los primeros rayos de luz, y la presencia de Anastasia se va desapareciendo frente a él. Corrió a retenerla pero se desvaneció en sus brazos, gritó, se negaba a perderla , no podía pasarle por segunda vez, la muerte no podía ganar, en eso recordó el libro que estaba en la biblioteca, ahí había visto lo que pasó, si había una forma, debía aparecer en ese libro, se dirigió a grandes zancadas a la biblioteca, llegó al escritorio, tomó el libro y buscó entre sus páginas, leyó durante todo el día.
Ya eran las cinco de la tarde, de pronto encontró algo entre las líneas del último capítulo, podría ser la solución, tenía que desenterrar el cuerpo y dejar que la primera oscuridad lo toque, la primera noche del inicio de la década y luego realizar el mayor de los sacrificios, no entendía bien, pero tenía un inicio, buscar el cuerpo, tenía una idea de donde estaba y hoy era el inicio de la década, lo demás lo descifraría en el sitio. Tenía que ir rápido, faltaba poco para que cayera la noche. Tomó una pala, montó a caballo y a todo galope se dirigió al cementerio, sin pensar nada fue directo al mausoleo y con un golpe suministrado con la pala rompió el candado, abrió la puertas y vio una tumba en el medio, golpeó una y otra vez con la pala para mover la tapa de la urna, el sol se va ocultando la sombra va tomando su puesto. No hay tiempo, abre la tumba y está la calavera en él, con el vestido blanco con que la vio desvanecerse, y en ese instante las sombras se apoderaron y la noche entró tocando al cadáver y vio como la hermosa Anastasia va apareciendo en lugar de la calavera, la toma en sus brazos y la besa, en ese momento el mausoleo empieza a derrumbarse, él la arropa con sus brazos y la saca antes que los escombros los aprisione, cae en el piso y siente como de entre las tumbas un ente maligno se hace presente. En ese momento recordó que no todo terminaba ahí, algo le advirtió sobre el mayor de los sacrificios, corrió con Anastasia, el ente los persiguió a través del bosque, los rodeo, unas ramas de los árboles se estiraron y tomaron a Anastasia, el monstruo se manifestó, le dijo con una espectral voz  que le pertenecía, que era de él, y no puede vivir. En ese momento vio como el ente envió una rama afilada directo al corazón de su amada y antes de que llegara, Roger se atravesó en el camino hiriéndolo mortalmente, luego reinó la oscuridad y el silencio.
Esa noche en la mansión…
Estaban todas las personas reunidas en el salón, iban a efectuar el primer brindis de la noche, los violines tocaban las melodías de la época, las hermosas damiselas esperaban que el joven solicitado las invitara al salón principal, todo estaba preparado, solo faltaban los novios.
—Roger despierta, ya has descansado mucho, nos aguardan en el salón.
—Mi amor, me dejaste acostado más tiempo, ¿qué hora es?
—Son las nueve, vamos es tarde nos están esperando.
—Pero antes un beso
Juntos salieron de la habitación, con las miradas entrecruzadas con la obviedad del amor entre ellos, caminaron hasta el borde del fin de las escalinatas, desde ahí fueron recibidos por un hombre elegante.
—Y ahora con ustedes los novios -los anuncia el distinguido hombre.
—Hoy delante de todos nuestros amigos, te pido que seas mi esposa, ¿aceptas? —le pregunta Roger entre la sonrisa feliz de Anastasia.
—Sí, acepto. Juntos para siempre. —Le responde seguido del más candente de los besos.
La celebración del compromiso fue festejada a todo lo alto durante toda la noche, sus amigos y familiares vivieron junto a ellos su amor y su alegría.
Ya son las cinco y treinta minutos del naciente amanecer. La luz le da espacio a las sombras y la mansión la recibe, poco a poco los invitados se van desvaneciendo, hasta llegar a Roger y Anastasia, ambos se besan, sellando el compromiso de amor y comienzan a desaparecer a medida que la luz va tocando sus cuerpos..
 El mayor de los sacrificios es dar la vida por el ser amado, Roger nunca lo supo, el descifró el enigma, su corazón y no su cerebro encontró la forma de abrirse paso entre la oscuridad, consiguió la felicidad donde antes se la habían robado, fue eternamente feliz en la oscuridad de la muerte.

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