El Mausoleo
Las
diez de la noche, Roger manejaba a través de la carretera nacional, reinaba una
oscuridad espesa, las estrellas ofrecían la única luz del camino, la noche
hablaba a través de sus sonidos del silencio, el horizonte era infinito, no
había emisora de radio disponible, el próximo pueblo estaba a doscientos
kilómetros de distancia. Roger pensaba parar en algún espacio de la carretera y
terminar de pasar la noche, ya eran más de quince horas manejando
continuamente.
Recordó el motivo de su viaje y entristeció,
sus ojos estaban a punto de soltar
lágrimas de dolor. Se preguntó porque llorar, ya era algo superado,
incluso su viaje tenía el objetivo de liberarse de todo recuerdo, una nueva
vida, un nuevo comienzo, ya estaba entrado en los cuarenta, creía tener su existencia
hecha, pero la vida interpretó otra cosa.
Tres años atrás, Roger estaba en su oficina,
sus hijas, las gemelas, ya estaban en la universidad, las veía cuatro veces al
año, en las fechas familiares, ya ellas estaban en el comienzo de su propio
viaje de vida, él les dio el inicio, les dio la facilidad para su educación y
un hogar estable. Adele, su esposa, veintidós años de matrimonio, juntos desde
los estudios universitarios construyeron un hogar feliz, no tenía ojos ni
mente para imaginarse un mundo sin ella, tuvo la suerte de pocos, conseguir a
su otra mitad, en un mundo de más de un billón de habitantes, él la consiguió,
su amor se mantuvo intacto desde que la conoció, su amor creció día a día,
cualquier sacrificio en ese tiempo juntos, se convirtió en un placer solo por el
hecho de estar con a ella, y luego la llegada de las gemelas terminó por dar la
máxima felicidad a esa unión.
—Doce de noviembre del año dos mil diez, una
fecha marcada para siempre en mi mente, no sé porque fui a esa celebración,
nunca iba, siempre de la oficina me dirigía a mi casa, fue un día extraño, mi
socio me pidió que fuera por él, por primera vez en quince años no podía
atender al cliente de turno, el fuerte de Harold siempre fue las relaciones
publicas, él se encargó desde el inicio en mantener contento a los clientes,
pero ese día no pudo, una llamada lo alejó de su rutina, su hija había tenido
un accidente de tránsito, nada grave, pero estaba en el hospital en
observación, llamé a Adele y le avise que llegaría tarde, que no me esperara para
cenar, rutina que por primera vez rompíamos desde hace muchos años.
Serían las dos de la madrugada, dejé a los
clientes en su hotel y seguí en dirección a mi casa, nunca me había sentido tan
cansado como hoy, quería acostarme y abrazar a mi esposa, no recuerdo una noche
en todos estos años que no la tuviera entre mis brazos, sentía que la protegía,
que nada podía hacerle daño mientras yo estuviera. Aparqué el auto, bajé mi
maletín, esa noche tenía un frío particular, sentía que rozaba mis huesos. Un
silencio tenebroso estaba presente. Nunca había llegado tan tarde solo a mi
casa. Voy a tomar mis llaves, cuando observo la puerta entreabierta, entro y
tomo un bate que siempre guardaba detrás de la cortina de la sala, toda la casa
está en oscuras. Veo los muebles descolocados, el terror recorre mi alma, subo
corriendo por las escaleras, —Adele, por favor contéstame, dime que estas bien.
Llego a la puerta de nuestro cuarto y está abierta, me asomo y ahí estaba ella.
De
regreso al camino…
Roger no estaba decidido, si parar o seguir
manejando, los ojos le transmitían un mensaje de cansancio al cuerpo, eran
muchas horas manejando, quería ir lo más lejos posible, pero la mente lo
mantenía cerca, esa sensación no lo dejaba parar. De pronto ve un vehículo en el
camino, tenía las luces de emergencia, pasa al lado, baja la velocidad. Ve a
una hermosa mujer, indefensa. —Un gran peligro para alguien así estar en un
lugar como ese —pensó. Estaciona unos metros más adelante, y se acerca a la
hermosa mujer.
—¿Algún
problema? —pregunta
—Sí,
sonó el motor y no quiso moverse más. —le responde sin demostrar temor, a pesar
del sitio donde les tocó encontrarse.
—¿Puedo
ver?, no soy mecánico pero lo básico lo manejo. —le indicó Roger
—Por
favor, y gracias
—No se
preocupe —le responde Roger mientras se dirige al vehículo.
Intentó encenderlo, pero el auto no respondió;
abrió el capó, movió el distribuidor, vio el encendido pero no encontró nada.
—No encuentro una
falla común, debe ser algo más serio. ¿Quiere que llamemos a una grúa?
—Intenté hacerlo
pero en esta carretera no hay cobertura. —recogiendo los hombros mientras
emitía las palabras.
—Puedo llevarla si
no le molesta.
—De verdad se lo
agradezco, me da mucha pena, ¿en verdad no es mucha molestia?
—Para nada, le aseguro
que no podría quedarme tranquilo al dejarla acá en esta soledad.
Así toman camino, la hermosa mujer le indica
cual es la dirección, unos cinco kilómetros más adelante había un cruce, la
joven le indica que ese es el camino, lo tomaron y treinta minutos más tarde
estaba llegando a la casa de la hermosa pero misteriosa mujer.
—Aquí vivo. —le
indica la hermosa fémina.
—Es una hermosa
casa. —asombrado por el lugar.
Roger no salía de su sorpresa, era una mansión
enorme, en medio de la nada, estaba todo en oscuridad, como si nadie estuviera
esperando, un jardín perfectamente cuidado, a pesar de la penumbra se podía
apreciar los arbustos podados con formas que no podía definir bien, pero que
tenían aspecto humano, una fuente en el medio de un camino en forma circular
que dirigía a la entrada de la mansión.
—Bueno, está en
casa, deben estar preocupados por usted.
—Estoy muy
agradecida, pero he sido una grosera, no le he preguntado ni siquiera su
nombre.
—Roger, Roger
Campbell.
—Mucho gusto Roger,
mi nombre es Anastasia. Roger te ves cansado, cuantas horas tienes manejando.
—¿Se nota
verdad?, más de quince horas.
—Por favor acepta
mi hospitalidad y quédate a descansar, mañana me podrías ayudar con el
vehículo.
—¿No sería mucha
molestia? —le responde un poco apenado.
—Sería lo mínimo
que podría ofrecerte luego de tu ayuda.
Roger internamente
no podía estar más agradecido con el destino, hoy por lo menos parecía estar
con él, después de estos tres años de sufrimiento, parecía abrirse un pequeño
camino, en realidad no podía seguir conduciendo, estaba destruido, lo que
necesitaba era descanso, y esta misteriosa mujer se lo está ofreciendo.
Había amanecido, Roger se levanta, se dirige
al baño en la habitación y ve una nota en la puerta, “Roger tuve que salir de
urgencia, ya llamé al mecánico y fue a recoger el vehículo, en la cocina hay
comida, por favor espera que llegue, me gustaría conversar contigo, puedes ir a
la caballeriza y tomar un caballo, todos son dóciles y pasea por el bosque, es
muy lindo el paisaje”.
De momento lo tomó por sorpresa, sin embargo,
no tenía apuro, contaba con un mes para establecerse en su nueva casa, y por
dinero no tenía problema, iba a dirigir una nueva oficina y Harold manejaba el
negocio, podía esperar, además aquella mujer le parecía misteriosa, y a la vez
interesante, sentía que necesitaba un poco de paz o perdería la cordura.
Tres
años atrás…
Aquel
momento nunca iba a desaparecer de su mente, su mujer completamente bañada en
sangre, sin ropa, tirada en la cama, su mente quedó en el limbo, no oía, no
sentía, solo veía un cuadro que marcaría su vida, la abrazó, le pidió perdón, en
eso un ruido, abajo, algo cayó en el piso, el dolor se convirtió en odio, bajó
por las escaleras como si estas no existieran, vio hacia la cocina y luego a la
sala, y ahí estaba, el ser que destruyó su vida, era un sujeto grande, de un
metro noventa aproximadamente, en su mano tenía el cuchillo con el cual había
quitado la vida a su amada, su mirada transmitía locura, pero esa noche solo
una persona iba a quedar viva, y su mente no podía pensar otra cosa que no
fuera matar a quien mató su presente, y así debería ser, el asesino se abalanzó
sobre Roger, este con toda la fuerza que su cuerpo acumuló por el odio a aquel
hombre, le atinó un golpe brutal con el bate en la cabeza, no hubo que hacer
más, el cráneo se hundió, muerte instantánea, los cuarenta golpes después,
fueron solo desahogo. Tan brutal fue la muerte de Adele que el fiscal no
formuló cargos, defensa propia en asalto agravado.
De
vuelta al presente…
La
mansión era muy hermosa, muebles clásicos, una chimenea enorme en el salón,
escaleras con pasamanos de madera, todo completamente limpio, la cocina era
inmensa, tenía todos los alimentos posibles. Los baños con perfecto acabado,
toda la decoración era colonial, los muebles eran de mismo estilo.
Pero lo extraño es que no había nadie, no
entendía como esa enorme casa podía mantenerse así solo con una persona
habitándola, calculaba que contaba con más de veinte habitaciones. —Seguro hoy
era día libre o las personas deben trabajar por día pago, en estos días se
usaba mucho para bajar costos, lo cierto que era una hermosa mansión —pensó.
Tomó un caballo y cabalgó por el bosque, tenía
vegetación muy espesa, era un lugar muy silencioso, solo la brisa emitía un sonido
que se sentía en la piel. El camino era pedregoso, en un instante la vegetación
le dio paso a un gran claro, era un pequeño cementerio, había unas quince
tumbas, todas bien cuidadas. Más adelante un mausoleo con cadena y candado, muy
tétrico, contractaba con las tumbas, era lúgubre, siguió cabalgando, había
recorrido mucho. —Mejor era volver —se dijo. El tiempo había pasado y podía
tomarlo la noche.
Llegó a eso de las seis de la tarde, ya la
noche estaba por arribar, entró en la mansión, ella no había llegado. Subió a
la habitación, fue a tomar un baño, se sintió relajado. Tomó una siesta, cayó
en la cama con un sueño que lo dominó al instante.
Roger se despertó con sobresalto, no sabía
cuántas horas habían pasado, se vistió y salió del cuarto, ve sola la casa y
llama en voz alta a Anastasia , no obtiene respuesta, se encamina al final del
pasillo, observa un cuarto diferente a los demás, se dirige y abre la puerta,
en eso encuentra a una figura conocida, está de espaldas, no llevaba puesto
nada,
su cuerpo estaba desnudo. El queda congelado, nunca había visto una figura tan
perfecta, su piel parecía de porcelana, su cabello húmedo colgaba a un lado de
su cuello como una catarata dorada. Ella siente el sonido de sus pasos, voltea
muy lento y lo ve, directo a los ojos, con una mirada llena de sensualidad, en
ese momento Roger entra en razón y sale del cuarto, Ella lo llama, le dice que
la espere un momento. Con premura se coloca la primera prenda de vestir que
está a la mano, llega a la puerta del cuarto, se asoma, portaba un pequeño camisón que al tras luz del cuarto
deja a la vista su hermoso cuerpo.
—Roger, no te
preocupes, ven pasa, ya estoy vestida, quisiera conversar contigo.
—En verdad
disculpa, no quería…
—Tranquilo, se
quién eres, ayer lo demostraste, no me sentí incomoda.
—Dime ¿qué te
pareció la casa?
—La mansión es
increíble, todo impecable, ¿cómo lo haces?, no veo servidumbre, hoy estuve solo
todo el día.
—Ellos vienen, no
todos los días, pero el tiempo suficiente para tener todo limpio.
—¿Vives aquí sola?
—Sí, desde hace
tiempo. Y tú, cuéntame de ti. —Ya me siento en desventaja.
—No hay mucho que
contar, salí de una ciudad donde tuve una vida y ahora voy a otro lugar a comenzar una
nueva, en eso resumo mi vida.
—Déjame enseñarte
algo. —le dice sin quitar la mirada penetrante de sus ojos.
Se levanta de la cama donde estaban hablando y
va hacia el tocador, no sin antes mostrar su sensual figura, era imposible no
verla al tras luz, su cintura era como esculpida por los dioses, bajando y
formando una silueta de guitarra que encendería a cualquier ser humano, luego
al volver mostró sus senos, no podía quitar su vista de ellos, la pequeña
prenda no dejaba nada a la imaginación, el encaje deja salir a la vista los
pezones rosados, y la perfección de la forma sobre el satén blanco, hacía que
ese pequeño paseo de un metro se hiciera eterno.
—Estas son las
fotos de mi familia —Eran fotos antiguas, Roger imaginó que eran las fotos de
sus ancestros, los pioneros que llegaron al país, llenos de ilusiones.
—Fue una familia
numerosa, hoy solo quedo yo.
—Porque volvieron a
su país, ¿Son irlandeses no?
—Exacto,
¿Cómo supiste?
—Vi el
cementerio en el bosque, los escudos.
—¿Llegaste allá?,
cabalgaste lejos.
—Si el tiempo pasó rápido.
—¿Y qué pasó que
quedaste sola?
—Una historia
larga, pero me gustaría bajar, se me apetece una copa de vino, ¿a ti no?
—Si
por que no.
Roger no podía apartar la vista de esa mujer
tan sensual, ella iba delante de él, su caminar no hacía más que encender el
deseo, su mirada apenas a reojo antes de bajar la escalera la hacía más
misteriosa. Luego estando juntos en el salón ella sirvió la copas de vino, no hablaba, su
cuerpo lo hacía por ella, no hacía falta palabras, él la tomó por la espalda,
ella dejó caer las tiras de su vestido por los hombros dejando al desnudo su
cuerpo, bebieron de sus fluidos, sus manos sintieron el calor de la piel,
escalaron a lo alto de las colinas de sus cuerpos coronando su cima, luego se
fusionaron en un movimiento unísono, repitiendo por más de una vez la aventura.
Eran las doce del mediodía, Roger despierta en
el cuarto de Anastasia , encontró una nota en la mesa de noche “Roger, tuve que
salir, no quise despertarte, te dejé comida en la cocina, me hiciste muy feliz,
espero verte esta noche” .Se levanta, va el baño se asea y come, luego decide
ir a la biblioteca de la casa, entra y queda extasiado, debía haber por lo
menos mil libros, y todos se veían muy antiguos pero a su vez conservados,
pasea por entre la librería, consiguiendo los mejores escritores de un siglo
atrás, joyas literarias, pensó el valor incalculable de toda esa colección,
luego al sentarse en el escritorio encontró un libro, el título “Magia negra,
la vida más allá de la muerte”, estaba abierto en el capítulo titulado “El
despertar de las almas en el limbo”, le llamó la atención, leyó gran parte del
capítulo, entendió la óptica del autor, sobre el deambular de las almas en la
tierra sin saber que no pertenecen a ella, en busca de tener una vida y como el
espacio entre la tierra y el limbo lo dictamina un demonio que quiere esa alma
y no le permite regresar a una vida terrenal haciendo que esta sufra la pena
eterna.
Roger salió con intensión de recorrer los
jardines de la mansión que estaban
impecables. No había paseado por ahí, el primer día fue al bosque y no se
percató de ello, vio las formas tan perfectamente realizadas en los arbustos,
como si formaran siluetas de hombres. Era un jardín amplio que se extendía
hasta el inicio del bosque. Habían más de veinte figuras realizadas, con un
impresionante realismo, si se alejaba a unos tres metros parecían estatuas
realizadas por el mejor de los artesanos.
Roger tomó una siesta, tuvo un sueño donde
veía como el mausoleo que vio en el bosque abría sus puertas y salía de él una
criatura horrible, esta se dirigió a una velocidad inimaginable a la Mansión,
entró y tomó a Anastasia que estaba a su lado, llevándola al bosque. En ese
momento se despertó inquieto, sudoroso, se calmó y pensó que la lectura lo
afectó, vio por la ventana y se dio cuenta que era de noche, en ese preciso
momento la puerta se abre y Anastasia entra completamente desnuda, se abalanza
sobre él, le quita la camisa, lo besa con pasión, quita su ropa por completo,
su boca va a lugares prohibidos, generando un placer extremo, él la toma de
manera apasionada, la levanta y la lleva contra la pared, se introduce en su
ser, el encuentro fue más allá de la normalidad, nunca hubo palabras, no había
espacio para ellas, solo para la pasión desbordada.
Se hacia las tres de la madrugada, Roger y Anastasia
descansaban juntos luego de su encuentro pasional, un golpe seco despierta a Roger
y se levanta, toca por el hombro a Anastasia y le dice que oyó un fuerte golpe
en la entrada, le pidió que no se moviera y baja las escaleras a ver de dónde
provenía el sonido, suena otro golpe fuerte esta vez dentro de la casa, cerca
de la biblioteca, se arma de valor toma el atizador de la chimenea y se dirige
por el pasillo. Cuando suena otro golpe ahora atrás cerca de las escaleras se
imagina lo peor y corre en la dirección del sonido. Llega a la entrada y ve una
criatura enorme, era algo ilógico estaba en frente del ser con el que había
soñado. Este sujeto con fuego en los
ojos, cuernos en la frente, torso musculoso y piernas retorcidas como de un
animal desconocido. Lo ve, quedando paralizado. El terrorífico monstruo toma rumbo a la habitación de Anastasia, Roger
grita desesperado: —Huye —pero nada, no había respuesta. Luego ve
como el ente la lleva cargada y toma dirección hacia el bosque. El corre
desesperado, se acuerda de la escopeta colgada en la biblioteca, se arma de valor y sale en busca de la bestia,
toma un caballo. Necesita ser más rápido, él sabe dónde se dirige, —Seguro está
en el mausoleo. Fue cabalgando a toda la velocidad que daba el animal, lo ve ,
está a unos pasos, tiene una sola oportunidad, le grita, el monstruo gira y Roger
le descarga el arma en el rostro, El monstruo
suelta a Anastasia, Roger la toma entre sus brazos y la lleva cabalgando
de vuelta a la mansión, sigue desmayada, al llegar a la casa, la lleva al
cuarto, eran alrededor de las cinco de la mañana, va a la cocina y busca un
vaso de agua, cuando retorna al cuarto, la ve , parada al lado de la cama,
vestida con un traje blanco, viendo al horizonte por la ventana. ella voltea
con lágrimas en los ojos, y le dice:
—Debo contarte algo, Roger, hoy entendí , vi
más allá de lo que siempre he visto, porque hoy pasó algo más de lo que siempre
ha pasado.
—Que
dices no entiendo —Vi su cara, sus facciones, el terror de revelar una verdad
que seguro me haría mucho daño.
—Mi
vida no es vida, yo pensaba que era normal, pero no, mi vida no es vida.
—No, no es así, si
esa cosa te asechaba ya lo maté, no volverá a pasar.
—No Roger, él no me
asechaba, el hacía que no perdiera la brújula, nosotros no tenemos futuro. Hace
doscientos años, en esta casa hubo un asesinato, yo maté a mi marido, fui
maldecida, cada diez años iba a volver sin memoria a ese camino e iba a conocer
a un hombre débil de alma, el cual el oscuro quería apoderarse, yo iba a
enamorarlo y luego de sentir el amor más grande por él iba a perderlo, la
bestia vendría a buscarme para que el hombre de alma débil me siguiera al
cementerio donde el oscuro tomará su alma y dejará su recuerdo en el jardín.
Hoy tu cambiaste eso, te amé, y mi pena será mayor aun, ya que estas vivo y no
te volveré a ver.
En ese momento por la ventana entran los
primeros rayos de luz, y la presencia de Anastasia se va desapareciendo frente
a él. Corrió a retenerla pero se desvaneció en sus brazos, gritó, se negaba a
perderla , no podía pasarle por segunda vez, la muerte no podía ganar, en eso
recordó el libro que estaba en la biblioteca, ahí había visto lo que pasó, si
había una forma, debía aparecer en ese libro, se dirigió a grandes zancadas a
la biblioteca, llegó al escritorio, tomó el libro y buscó entre sus páginas,
leyó durante todo el día.
Ya eran las cinco de la tarde, de pronto encontró algo
entre las líneas del último capítulo, podría ser la solución, tenía que
desenterrar el cuerpo y dejar que la primera oscuridad lo toque, la primera
noche del inicio de la década y luego realizar el mayor de los sacrificios, no
entendía bien, pero tenía un inicio, buscar el cuerpo, tenía una idea de donde
estaba y hoy era el inicio de la década, lo demás lo descifraría en el sitio. Tenía
que ir rápido, faltaba poco para que cayera la noche. Tomó una pala, montó a
caballo y a todo galope se dirigió al cementerio, sin pensar nada fue directo al
mausoleo y con un golpe suministrado con la pala rompió el candado, abrió la
puertas y vio una tumba en el medio, golpeó una y otra vez con la pala para
mover la tapa de la urna, el sol se va ocultando la sombra va tomando su
puesto. No hay tiempo, abre la tumba y está la calavera en él, con el vestido
blanco con que la vio desvanecerse, y en ese instante las sombras se apoderaron
y la noche entró tocando al cadáver y vio como la hermosa Anastasia va
apareciendo en lugar de la calavera, la toma en sus brazos y la besa, en ese
momento el mausoleo empieza a derrumbarse, él la arropa con sus brazos y la saca
antes que los escombros los aprisione, cae en el piso y siente como de entre
las tumbas un ente maligno se hace presente. En ese momento recordó que no todo
terminaba ahí, algo le advirtió sobre el mayor de los sacrificios, corrió con Anastasia,
el ente los persiguió a través del bosque, los rodeo, unas ramas de los árboles
se estiraron y tomaron a Anastasia, el monstruo se manifestó, le dijo con una
espectral voz que le pertenecía, que era
de él, y no puede vivir. En ese momento vio como el ente envió una rama afilada
directo al corazón de su amada y antes de que llegara, Roger se atravesó en el
camino hiriéndolo mortalmente, luego reinó la oscuridad y el silencio.
Esa
noche en la mansión…
Estaban
todas las personas reunidas en el salón, iban a efectuar el primer brindis de
la noche, los violines tocaban las melodías de la época, las hermosas damiselas
esperaban que el joven solicitado las invitara al salón principal, todo estaba
preparado, solo faltaban los novios.
—Roger despierta,
ya has descansado mucho, nos aguardan en el salón.
—Mi amor, me
dejaste acostado más tiempo, ¿qué hora es?
—Son las nueve,
vamos es tarde nos están esperando.
—Pero antes un beso
Juntos salieron de
la habitación, con las miradas entrecruzadas con la obviedad del amor entre
ellos, caminaron hasta el borde del fin de las escalinatas, desde ahí fueron
recibidos por un hombre elegante.
—Y ahora con
ustedes los novios -los anuncia el distinguido hombre.
—Hoy delante de
todos nuestros amigos, te pido que seas mi esposa, ¿aceptas? —le pregunta Roger
entre la sonrisa feliz de Anastasia.
—Sí, acepto. Juntos
para siempre. —Le responde seguido del más candente de los besos.
La celebración del
compromiso fue festejada a todo lo alto durante toda la noche, sus amigos y
familiares vivieron junto a ellos su amor y su alegría.
Ya son las cinco y
treinta minutos del naciente amanecer. La luz le da espacio a las sombras y la
mansión la recibe, poco a poco los invitados se van desvaneciendo, hasta llegar
a Roger y Anastasia, ambos se besan, sellando el compromiso de amor y comienzan
a desaparecer a medida que la luz va tocando sus cuerpos..
El mayor de los sacrificios es dar la vida por
el ser amado, Roger nunca lo supo, el descifró el enigma, su corazón y no su
cerebro encontró la forma de abrirse paso entre la oscuridad, consiguió la
felicidad donde antes se la habían robado, fue eternamente feliz en la oscuridad
de la muerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario